IP: qué es y por qué importa en violencias digitales

Una de las creencias más extendidas en relación con la violencia digital es que “en internet nadie puede ser identificado”. Esta idea suele generar miedo, desaliento o la sensación de que denunciar no sirve. Sin embargo, no es correcta.

En muchos casos, las direcciones IP pueden ser rastreadas y constituyen un elemento relevante en investigaciones judiciales vinculadas a violencias cometidas en entornos digitales.

¿Qué es una dirección IP?

La dirección IP (Protocolo de Internet) es un identificador numérico que se asigna a los dispositivos cuando se conectan a internet. Funciona, de manera simplificada, como una huella técnica que permite identificar desde dónde se realizó una conexión o una acción en línea.
Cada vez que una persona envía un mensaje, publica contenido o accede a una plataforma, queda registrado un rastro técnico que puede ser solicitado por la justicia.

¿En qué casos se puede rastrear una IP?

El rastreo de direcciones IP no lo realiza una persona particular, sino que forma parte de procesos judiciales. Ante una denuncia, la justicia puede requerir información a:

  • plataformas digitales (redes sociales, servicios de mensajería),

  • proveedores de internet,

con el objetivo de identificar el origen de una acción concreta.

Este tipo de medidas puede utilizarse, por ejemplo, en casos de:

  • difusión no consentida de imágenes íntimas,

  • amenazas o extorsión digital,

  • suplantación de identidad,

  • acoso reiterado en redes sociales,

  • delitos contra niñas, niños y adolescentes.

¿Esto significa que siempre se identifica a la persona responsable?

No. No todos los casos son iguales. El rastreo depende de múltiples factores: el tipo de plataforma, el tiempo transcurrido, la información disponible y las herramientas legales utilizadas.
Sin embargo, la posibilidad de rastreo existe, y es importante saber que la violencia digital no es anónima por definición, aunque muchas veces se presente como tal.

¿Por qué es importante conocer esta información?

Porque el desconocimiento técnico y legal suele desalentar la búsqueda de ayuda o el inicio de una denuncia. Saber que existen herramientas para investigar estos hechos:

  • refuerza el acceso a derechos,

  • evita la naturalización de la violencia,

  • permite tomar decisiones informadas.

¿Qué hacer ante una situación de violencia digital?

  • Guardar pruebas (capturas de pantalla, enlaces, mensajes).

  • No responder ni escalar el conflicto.

  • Buscar orientación legal o institucional.

  • Acceder a información confiable antes de actuar.

En Conectadas y Seguras reunimos definiciones claras, herramientas legales y recursos disponibles para orientar a personas afectadas y fortalecer los abordajes institucionales frente a la violencia digital.

Anterior
Anterior

Ley Olimpia en Argentina: la violencia digital como violencia contra las mujeres

Siguiente
Siguiente

Mitos frecuentes sobre violencia digital